"No la tenemos clara. Pero cada tanto se nos escapa alguna verdad"


viernes, 26 de agosto de 2011

Aportes para el debate de identidad de género

El Proyecto de Ley de Identidad de Género en la actualidad se encuentra en primera instancia legislativa. De ser aprobado permitirá a las personas trans acceder a la rectificación de sus datos registrales, mediante un procedimiento rápido y sencillo sin pasar por una instancia judicial. La dirigente de ALITT (Asociación Lucha por la Identidad Travesti-Transexual), LOHANA BERKINS le explicó a CIUDAD TÓMBOLA que pensar la cuestión del género es considerar otras maneras de vivir, aquellas que pueden distanciarse de las formas culturalmente establecidas.

Ciudad Tómbola: ¿Qué diferencias hay entre los principales proyectos que circulan en estos días?

Lohana Berkins: Nosotras reclamamos la integralidad de lo que significa ser travesti, transexual y transgénero. Pretendemos que el Estado tome activamente las demandas gestionadas por las políticas públicas. Anteriormente pedíamos el derecho a la educación, a la salud, a la vivienda y a un trabajo, eso ya está consagrado por la Constitución como un derecho. Pero lo que está prohibido es el acceso a esos servicios y a la permanencia en los mismos.
 

CT: En la actualidad, ¿cómo se desenvuelven las instituciones en estas circunstancias?

LB: Si una compañera travesti va a un hospital, será internada en una sala de varones, donde va a ser tratada como hombre. En cualquier institución va a seguir el mismo procedimiento. Consecuentemente lo que reclamamos es que se nos reconozca y se respete nuestra identidad como travesti. En cuanto a las argucias legales de la ley “del nombre” en el DNI, si bien se nos permite la elección  de esos dos casilleros (hombre/mujer), no significa que nosotras no avancemos en otras demandas mucho más complejas como las que abarcan las políticas públicas.

CT: Entonces lo que se está buscando es que el Estado deje de decidir su género.

LB: Es el género y la forma de ser. Si alguien dice “yo soy tal cosa…” o “mi nombre es éste…”, hay que respetarlo porque esos son derechos personalísimos que nos competen a todos. Ni el Estado, ni la sociedad, ni ninguna institución deben determinar quiénes somos. Lo que debe hacer el Estado con sus instituciones es reconocer, lo que en términos jurídicos se llama, Derechos de Tercera y Cuarta generación. Tanto la sociedad como nosotras vamos avanzando y van emergiendo nuevos sectores y nuevas maneras de autodenominarse. Es preciso debatir justamente en un país donde aún está abierta la herida por la sustracción de identidad. Deberán ponernos en un pie de igualdad para empezar a construir la ciudadanía travesti-transexual conjuntamente en una democracia plena y digna.

CT: La idea es romper con el binarismo de ser hombre-mujer.

LB: ¿Qué significa ser varón o ser mujer, no? ¿Qué es? ¿La genitalidad? ¿Qué construye la masculinidad o la femineidad? ¿La corporalidad? No son cálculos matemáticos o cuestiones que te pueden dar conclusiones exactas. La identidad es la construcción en un contexto específico, en una posición socioeconómica determinada y en un tiempo y espacio. La cultura es la que te define y no el biologisismo. Cuando se dice “yo soy hombre”, ¿qué tipo de hombre sos? ¿Todos son iguales? Lo mismo con las mujeres. La etnia, la capacidad, la ideología, la raza, son un montón de cuestiones que funden la identidad. No sólo la corporalidad o la genitalidad.

CT: ¿Cómo debe verse reflejado en el DNI la decisión de cada uno/a?

LB: Esas son circunstancias burocráticas. Desde ALITT queremos que se produzca un debate en el parlamento y en la sociedad. Lo demás son tecnicismos o estrategias de las cuales nos tendremos que valer o aceptar y negociar en el momento en que se produzca el tratamiento de la ley. La idea es contarle a la sociedad que existe gente que puede estar de acuerdo o no, de hecho hay diputados que no van a votar a favor de la Ley. Tienen todo el derecho a estar en desacuerdo con el tema pero lo que no puede ser es que nos nieguen el derecho de no legitimar esta comunidad. Queremos que se conozcan cuáles son los devenires de ser travesti en este país, contar que un hecho tan cotidiano como ir a la escuela o trabajar se termina judicializando y generando situaciones donde somos sometidas a la violencia. A esta altura de la vida, no puedo quedar al arbitrio de alguien según sus creencias para que me concedan un derecho.

CT: ¿Cómo reflejan los medios la información que generan sobre la identidad de género?

LB: Siempre nos tratan de manera ridiculizante, nos exacerban o generan estereotipos negativos y tienden a generalizar. Nos muestran como escandalosas, drogonas, viciosas, borrachas, ladronas y siempre construyen una unicidad de ser travesti y la verdad es que no la hay. Entre Florencia de la V y Zulma Lobato existimos muchísimas travestis que no somos ni lo uno ni lo otro. Zulma tenía todo el derecho a creer que a esa edad podía convertirse en una mega “Pop Star”, megaestrella o una diva de la televisión, pero los medios la ridiculizaron, la utilizaron hasta más no poder. Se juega con la morbosidad, siempre aparecemos en la sección de policiales o  sensacionalista. 

“Hay que defender la agricultura familiar”

En abril de este año la presidenta Cristina Fernández de Kirchner envió al Congreso un proyecto de ley denominado “Protección al domino nacional sobre la propiedad, posesión o tenencia de las tierras rurales”, con el objetivo de limitar la venta de tierra a capitales extranjeros y de crear un registro de propiedades. A raíz de esto, diferentes organizaciones agropecuarias están siguiendo de cerca el debate, ya que creen que no se va a implementar una reglamentación justa y distributiva. DIEGO MONTÓN, integrante del Movimiento Nacional Campesino Indígena (MNCI), habló con CIUDAD TÓMBOLA y exigió el fortalecimiento del modo de producción familiar para que el pueblo logre una soberanía alimentaria.


Ciudad Tómbola: ¿Qué opinión te merece el proyecto de Ley de Tierras que está impulsando Cristina Kirchner?


Diego Montón: Estamos muy conformes con el hecho de que la propiedad de la tierra se ponga en discusión, ya que es imposible avanzar en la justicia social, en la democracia y en la distribución de la riqueza si no se debate este tipo de políticas. El proyecto de ley que está circulando es una herramienta interesante porque le pone un freno a la presión que imponen los capitales financieros internacionales. Además, es importante que plantee un catastro nacional que permita conocer qué propiedades son extranjeras y qué porcentaje de tierras están en familias campesinas. Sin embargo, hay que profundizar este proyecto porque es determinante el tipo de distribución que se estipule. No sirve de nada si la concentración de tierras pasa de ser extranjera a nacional.


 CT: ¿Cuáles son los principales actores que más fomentan este modelo extractivista e impiden un debate profundo en torno a una reforma agraria justa y distributiva?


DM: Fundamentalmente son los sectores que están en la Mesa de Enlace y que tienen alianzas con empresas trasnacionales relacionadas con la agricultura industrial. Esto tiene una continuidad histórica de 200 años de apropiación de tierra, en la mayoría de los casos de manera ilegítima. Ese núcleo se concentra cada vez más y aumenta su rentabilidad. Vuelcan su producción a la soja e intentan maximizar sus ganancias aumentando su superficie y ejerciendo trabajo esclavo. Aquí está el déficit central del proyecto de ley que intenta frenar la extranjerización, pero no limita a las grandes corporaciones nacionales. Lo que se debe aclarar es la función social que se quiere dar a la tierra para discutir realmente cuál es el uso que le debemos dar. Hay que ver cómo poder forjar un modelo agropecuario de carácter nacional y que apunte a la justicia social desde leyes concretas que permitan gestionar el territorio de otra manera.

 

CT: ¿Qué tipo de modelo plantea el Movimiento?


DM: Es fundamental que el Estado fortalezca la agricultura campesina. Hay que recuperar y desarrollar la soberanía alimentaria para generar productos sanos para nuestro mercado interno y poder combatir el hambre. Nuestro modelo de producción origina trabajo digno, propaga el arraigo con el campo, tiene una relación con la naturaleza que permite un equilibrio ecológico. En contraposición con esto, el modelo de la agroindustria tiene una ecuación energética negativa, ya que se invierte más de la que se obtiene. Por otro lado, genera trabajo en negro y la mayoría de los alimentos son para exportar y los que son para consumo interno están contaminados.

 

CT: ¿A quién beneficia las medidas que implementa el Ministerio de Agricultura?


DM: Efectuaron políticas contradictorias. Si bien en los últimos años se avanzó en una nueva teoría que empieza a reconocer la agricultura campesina, ya que antes era ninguneada por los organismos de desarrollo social, en términos generales, más del 90% del recurso está direccionado hacia la agroindustria y sólo el 6% a la campesina.


CT: ¿Cuál es funcionamiento que tiene el Foro de Agricultura Familiar?


DM: Desde el principio, fue creado por una resolución de la Secretaría de Agricultura como un espacio de diálogo entre las distintas organizaciones campesinas, las familias y el Estado. Después hubo funcionarios que le quisieron dar la entidad de un movimiento campesino y eso generó confusiones en pequeñas organizaciones locales que no han podido identificar cuál era el objetivo de ese espacio. Lo cierto es que desde el MNCI tenemos una relación fluida con otras agrupaciones gracias a este Foro. Incluso generamos proyectos de ley para frenar desalojos a indígenas o para la comercialización de productos. En ese sentido, logramos construir un espacio común que es autónomo del Estado y, desde el cual, podemos plantear las políticas que necesitamos.

miércoles, 24 de agosto de 2011

Tierra Adentro: lo nuevo de Ulises de la Orden

Ciudad Tómbola: ¿Qué te llevó a tratar la temática de Tierra Adentro?

Ulises de la Orden: Cuando terminé mi película anterior, Río Arriba, empecé a buscar una historia para hacer en la Patagonia. En algún momento, Marcos O´Farrell, que es protagonista uno de los protagonistas, me sugirió hacer una película sobre la campaña del desierto, utilizando su propia historia familiar- el es descendiente de uno de los comandantes del ejército de Roca, el general Racedo- . A partir de allí me puse a investigar, y me pareció interesantísimo contar con un personaje así para narrar esta historia, que sentía que estaba muy poco explotada en el cine.

CT: Río Arriba es tu película anterior. ¿Fueron distintos los procesos de investigación en cada caso?

UO: Un poco. Cuando decidí meterme con el tema de Tierra Adentro, me di cuenta de que es muy poco lo que se sabe en general en términos históricos sobre la conquista del desierto. Tuvimos un proceso de investigación muy fuerte, pero muy acelerado también- no se olviden que estábamos investigando para hacer una película-. En el caso de Río Arriba fue distinto, porque yo conocía la zona de Iruya de muchísimos años antes. Cuando apareció la idea de hacer la película, la investigación ya estaba hecha.

CT: ¿Cómo hace un director para luchar contra el sesgo de los relatos hegemónicos de la historia, como los que se enseñan durante la primaria o secundaria?

UO:Lo primero que identifiqué cuando empecé la investigación, sobre todo a través de la lectura, es que los textos para informarme eran en su gran mayoría textos de militares o textos de los beneficiarios de la campaña del desierto. Luego me empecé a encontrar con algunos textos con los que me podía sentir más cercano. Pero básicamente tuve la necesidad de escuchar el otro relato, en las voces rankulches, tehuelches, mapuches, para entender hoy en día el otro punto de vista. Además, como director de cine, no me quedé sólo con mi propia información o con mi propia perspectiva. Lo que hice fue buscar consejos en académicos, historiadores y antropólogos que pudieran legitimar mi punto de vista. Tenía y tengo el convencimiento de que eran necesarias voces, por eso también la inclusión de la voz del Dr. Eugenio Zaffaroni, legitimando desde le punto de vista de la jurisprudencia y del derecho lo que la película propone.

CT: Volvés a configurar una película en un género como es el documental. ¿Por qué usas de nuevo este formato para contar una cuestión histórica?

UO: No lo tengo muy claro, yo no siento que sea o no sea un documentalista. Me formé, estudié y  trabaje mucho en la industria cinematográfica. Mi gran desafío, mi anhelo es contar historias bien contadas, y mi lenguaje es el cinematográfico. Río Arriba y Tierra Adentro salieron así, en formato documental, pero llevado muy lejos de lo que es el documental clásico.

CT: ¿Cómo fue la participación de los protagonistas en la construcción de la película?

UO: Hay varias etapas. En una primera etapa de investigación, mi guionista y yo nos nutrimos de información que no teníamos, en eso sí aportaron mucho conocimiento todos los que después fueron protagonistas de la historia. Aunque trabajo con guiones muy elaborados, y trato de que la película esté prácticamente hecha en el guión, En la escritura me fui asesorando e hice leer los avances a los historiadores y mapuches que participan como protagonistas. En la ultima etapa de montaje ellos también participaron; vieron armados previos y tirando ideas y dieron devoluciones, que para mí fueron muy interesantes.

CT: ¿En qué salas se va a estrenar próximamente?

uo: La idea es presentarla con más asiduidad que Río arriba, que permaneció mucho tiempo en el MALBA, y reciénn al final de la carrera salió a los espacios INCAA de todo el país. Tierra adentro se estrena en agosto en Burzaco, La Plata y La Matanza, y en la primera semana de septiembre se hará en Choele Choel, Cinco Saltos, Zapala, San Martín de los Andes, Viedma. La idea es difundir la película lo más rápidamente posible en todo el país.