El Proyecto de Ley de Identidad de Género en la actualidad se encuentra en primera instancia legislativa. De ser aprobado permitirá a las personas trans acceder a la rectificación de sus datos registrales, mediante un procedimiento rápido y sencillo sin pasar por una instancia judicial. La dirigente de ALITT (Asociación Lucha por la Identidad Travesti-Transexual), LOHANA BERKINS le explicó a CIUDAD TÓMBOLA que pensar la cuestión del género es considerar otras maneras de vivir, aquellas que pueden distanciarse de las formas culturalmente establecidas.
Ciudad Tómbola: ¿Qué diferencias hay entre los principales proyectos que circulan en estos días?
Lohana Berkins: Nosotras reclamamos la integralidad de lo que significa ser travesti, transexual y transgénero. Pretendemos que el Estado tome activamente las demandas gestionadas por las políticas públicas. Anteriormente pedíamos el derecho a la educación, a la salud, a la vivienda y a un trabajo, eso ya está consagrado por la Constitución como un derecho. Pero lo que está prohibido es el acceso a esos servicios y a la permanencia en los mismos.
CT: En la actualidad, ¿cómo se desenvuelven las instituciones en estas circunstancias?
LB: Si una compañera travesti va a un hospital, será internada en una sala de varones, donde va a ser tratada como hombre. En cualquier institución va a seguir el mismo procedimiento. Consecuentemente lo que reclamamos es que se nos reconozca y se respete nuestra identidad como travesti. En cuanto a las argucias legales de la ley “del nombre” en el DNI, si bien se nos permite la elección de esos dos casilleros (hombre/mujer), no significa que nosotras no avancemos en otras demandas mucho más complejas como las que abarcan las políticas públicas.
CT: Entonces lo que se está buscando es que el Estado deje de decidir su género.
LB: Es el género y la forma de ser. Si alguien dice “yo soy tal cosa…” o “mi nombre es éste…”, hay que respetarlo porque esos son derechos personalísimos que nos competen a todos. Ni el Estado, ni la sociedad, ni ninguna institución deben determinar quiénes somos. Lo que debe hacer el Estado con sus instituciones es reconocer, lo que en términos jurídicos se llama, Derechos de Tercera y Cuarta generación. Tanto la sociedad como nosotras vamos avanzando y van emergiendo nuevos sectores y nuevas maneras de autodenominarse. Es preciso debatir justamente en un país donde aún está abierta la herida por la sustracción de identidad. Deberán ponernos en un pie de igualdad para empezar a construir la ciudadanía travesti-transexual conjuntamente en una democracia plena y digna.
CT: La idea es romper con el binarismo de ser hombre-mujer.
LB: ¿Qué significa ser varón o ser mujer, no? ¿Qué es? ¿La genitalidad? ¿Qué construye la masculinidad o la femineidad? ¿La corporalidad? No son cálculos matemáticos o cuestiones que te pueden dar conclusiones exactas. La identidad es la construcción en un contexto específico, en una posición socioeconómica determinada y en un tiempo y espacio. La cultura es la que te define y no el biologisismo. Cuando se dice “yo soy hombre”, ¿qué tipo de hombre sos? ¿Todos son iguales? Lo mismo con las mujeres. La etnia, la capacidad, la ideología, la raza, son un montón de cuestiones que funden la identidad. No sólo la corporalidad o la genitalidad.
CT: ¿Cómo debe verse reflejado en el DNI la decisión de cada uno/a?
LB: Esas son circunstancias burocráticas. Desde ALITT queremos que se produzca un debate en el parlamento y en la sociedad. Lo demás son tecnicismos o estrategias de las cuales nos tendremos que valer o aceptar y negociar en el momento en que se produzca el tratamiento de la ley. La idea es contarle a la sociedad que existe gente que puede estar de acuerdo o no, de hecho hay diputados que no van a votar a favor de la Ley. Tienen todo el derecho a estar en desacuerdo con el tema pero lo que no puede ser es que nos nieguen el derecho de no legitimar esta comunidad. Queremos que se conozcan cuáles son los devenires de ser travesti en este país, contar que un hecho tan cotidiano como ir a la escuela o trabajar se termina judicializando y generando situaciones donde somos sometidas a la violencia. A esta altura de la vida, no puedo quedar al arbitrio de alguien según sus creencias para que me concedan un derecho.
CT: ¿Cómo reflejan los medios la información que generan sobre la identidad de género?
LB: Siempre nos tratan de manera ridiculizante, nos exacerban o generan estereotipos negativos y tienden a generalizar. Nos muestran como escandalosas, drogonas, viciosas, borrachas, ladronas y siempre construyen una unicidad de ser travesti y la verdad es que no la hay. Entre Florencia de la V y Zulma Lobato existimos muchísimas travestis que no somos ni lo uno ni lo otro. Zulma tenía todo el derecho a creer que a esa edad podía convertirse en una mega “Pop Star”, megaestrella o una diva de la televisión, pero los medios la ridiculizaron, la utilizaron hasta más no poder. Se juega con la morbosidad, siempre aparecemos en la sección de policiales o sensacionalista.
Ciudad Tómbola: ¿Qué diferencias hay entre los principales proyectos que circulan en estos días?
Lohana Berkins: Nosotras reclamamos la integralidad de lo que significa ser travesti, transexual y transgénero. Pretendemos que el Estado tome activamente las demandas gestionadas por las políticas públicas. Anteriormente pedíamos el derecho a la educación, a la salud, a la vivienda y a un trabajo, eso ya está consagrado por la Constitución como un derecho. Pero lo que está prohibido es el acceso a esos servicios y a la permanencia en los mismos.
CT: En la actualidad, ¿cómo se desenvuelven las instituciones en estas circunstancias?
LB: Si una compañera travesti va a un hospital, será internada en una sala de varones, donde va a ser tratada como hombre. En cualquier institución va a seguir el mismo procedimiento. Consecuentemente lo que reclamamos es que se nos reconozca y se respete nuestra identidad como travesti. En cuanto a las argucias legales de la ley “del nombre” en el DNI, si bien se nos permite la elección de esos dos casilleros (hombre/mujer), no significa que nosotras no avancemos en otras demandas mucho más complejas como las que abarcan las políticas públicas.
CT: Entonces lo que se está buscando es que el Estado deje de decidir su género.
LB: Es el género y la forma de ser. Si alguien dice “yo soy tal cosa…” o “mi nombre es éste…”, hay que respetarlo porque esos son derechos personalísimos que nos competen a todos. Ni el Estado, ni la sociedad, ni ninguna institución deben determinar quiénes somos. Lo que debe hacer el Estado con sus instituciones es reconocer, lo que en términos jurídicos se llama, Derechos de Tercera y Cuarta generación. Tanto la sociedad como nosotras vamos avanzando y van emergiendo nuevos sectores y nuevas maneras de autodenominarse. Es preciso debatir justamente en un país donde aún está abierta la herida por la sustracción de identidad. Deberán ponernos en un pie de igualdad para empezar a construir la ciudadanía travesti-transexual conjuntamente en una democracia plena y digna.
CT: La idea es romper con el binarismo de ser hombre-mujer.
LB: ¿Qué significa ser varón o ser mujer, no? ¿Qué es? ¿La genitalidad? ¿Qué construye la masculinidad o la femineidad? ¿La corporalidad? No son cálculos matemáticos o cuestiones que te pueden dar conclusiones exactas. La identidad es la construcción en un contexto específico, en una posición socioeconómica determinada y en un tiempo y espacio. La cultura es la que te define y no el biologisismo. Cuando se dice “yo soy hombre”, ¿qué tipo de hombre sos? ¿Todos son iguales? Lo mismo con las mujeres. La etnia, la capacidad, la ideología, la raza, son un montón de cuestiones que funden la identidad. No sólo la corporalidad o la genitalidad.
CT: ¿Cómo debe verse reflejado en el DNI la decisión de cada uno/a?
LB: Esas son circunstancias burocráticas. Desde ALITT queremos que se produzca un debate en el parlamento y en la sociedad. Lo demás son tecnicismos o estrategias de las cuales nos tendremos que valer o aceptar y negociar en el momento en que se produzca el tratamiento de la ley. La idea es contarle a la sociedad que existe gente que puede estar de acuerdo o no, de hecho hay diputados que no van a votar a favor de la Ley. Tienen todo el derecho a estar en desacuerdo con el tema pero lo que no puede ser es que nos nieguen el derecho de no legitimar esta comunidad. Queremos que se conozcan cuáles son los devenires de ser travesti en este país, contar que un hecho tan cotidiano como ir a la escuela o trabajar se termina judicializando y generando situaciones donde somos sometidas a la violencia. A esta altura de la vida, no puedo quedar al arbitrio de alguien según sus creencias para que me concedan un derecho.
CT: ¿Cómo reflejan los medios la información que generan sobre la identidad de género?
LB: Siempre nos tratan de manera ridiculizante, nos exacerban o generan estereotipos negativos y tienden a generalizar. Nos muestran como escandalosas, drogonas, viciosas, borrachas, ladronas y siempre construyen una unicidad de ser travesti y la verdad es que no la hay. Entre Florencia de la V y Zulma Lobato existimos muchísimas travestis que no somos ni lo uno ni lo otro. Zulma tenía todo el derecho a creer que a esa edad podía convertirse en una mega “Pop Star”, megaestrella o una diva de la televisión, pero los medios la ridiculizaron, la utilizaron hasta más no poder. Se juega con la morbosidad, siempre aparecemos en la sección de policiales o sensacionalista.








